jueves, 6 de mayo de 2010
No existen las casualidades...
martes, 16 de febrero de 2010
COMER COMPULSIVAMENTE 2DA PARTE
LAS RAICES DEL TRASTORNO
Comer compulsivamente en forma habitual puede convertirse en un problema doloroso y
absorbente, casi en un estilo de vida. Las personas se vuelven prisioneras de un síndrome en el cual pasan horas en silencio preocupándose y obsesionándose de lo que debieran o no comer y, cuando se permiten hacerlo, realmente no lo disfrutan. La comedora compulsiva no conoce el deleite sencillo que es comer. El alimento se utiliza como una herramienta que les ayuda, por un tiempo muy breve, a “fugarse” de sentimientos difíciles y estados de angustia emocional. Se convierte en un narcótico, adormeciendo la ansiedad que despiertan los sentimientos que no se logran ver con claridad.
Las comedoras compulsivas no están en contacto con las señales fisiológicas de hambre y saciedad. Su búsqueda de comida es para hacer frente a una serie de necesidades que nacen del subconsciente. Esta actividad compulsiva y la preocupación por la comida esconden los problemas reales.
Casi todos los tratamientos que se conocen, tanto para quienes desean bajar de peso, como para quienes desean subir, están enfocados al control de los alimentos. Dentro de estos tratamientos la estrategia se centra en educar al paciente para lograr que él o ella (generalmente ella) entienda las funciones del cuerpo. El punto principal que debe comprender es que si consume más comida de la que su organismo necesita, subirá de peso. Si este régimen no funciona, lo más probable es que baje de la báscula “regañada” y amonestada por el responsable del mismo y opte por escoger otra de la amplia gama de opciones que existen: anfetaminas para aquietar el hambre, diuréticos, operaciones quirúrgicas, engrapado del estómago o de la quijada y otros métodos. La realidad es que durante toda esta búsqueda infructuosa, el problema real pasa sin ser atendido. Para una comedora compulsiva, estos métodos no funcionan, ya que psicológicamente se encuentra atrapada en la adicción: atracones, purgas o privaciones (en el caso de padecer bulimia o anorexia).
Aunque muchos de estos métodos parecen sensatos –una buena razón es darle a la maquinaria humana el tipo de combustible que necesita-, pocas son las personas que ven la comida con este enfoque utilitario y logran la estabilidad de su peso.
Laberinto hacia la libertad tiene como objetivo ayudar a romper la relación adictiva con la comida, descubriendo los significados que tiene el alimento para cada una de nosotras. Lo que comemos, cómo comemos y nuestros sentimientos respecto a la comida, son un reflejo de quiénes somos. Es generalmente dentro del seno familiar donde aprendemos este tipo de relación; cuando actuamos una y otra vez lo que sentimos años atrás alrededor de la mesa con nuestra familia, avanzamos en nuestro camino de la compulsión hasta que, progresivamente, nuestros cuerpos engordan o vivimos en el ayuno, la purga o el vómito. El alimento contiene capa tras capa una serie
de significados y nadie más que uno mismo puede descubrirlos.
LA MUJER COMO PROVEEDORA DE ALIMENTOS
El alimento tiene un significado especial en la vida de la mujer, tradicionalmente es ella quien está íntimamente involucrada en seleccionar, comprar y preparar los alimentos. Es responsable de dar respuesta a las necesidades alimenticias de la familia: desayunos, almuerzos escolares, comidas, cenas, reuniones, celebraciones, etc. Es la responsable de distribuir el gasto familiar y hacer que éste rinda par que todos los miembros de su familia coman.
Debido a que la mayoría de las mujeres adultas fueron educadas en base a este patrón, muchas de estas inquietudes siguen influyendo en su subconsciente, sin importar que quizá vivan un matrimonio o relación poco convencional. De hecho, en la psicología de una mujer, gran parte de su autoestima deriva de su habilidad para ser una buena “nutridota”; así como en el hombre su autoestima depende de su trabajo y capacidad para ser un buen “proveedor” económico.
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Si hojeamos cualquier tipo de revista para mujeres, encontramos una gran cantidad de
anuncios sobre alimentos, así como sugerencias para poder servirlos de3 manera fácil, rápida, económica, buscando quizá lo más sano, lo natural, lo sexy o elegante. Una y otra vez se le recuerda a la mujer su deber de alimentar a otros y se da por hecho que ella es la elegida, casi por mandato DIVINO y de manera biológica, para alimentar a los demás.
Más allá d proporcionar los requerimientos nutricionales, la mujer recibe muchos estímulos para que exprese sentimientos a través de los platillos que prepara. Demuestra amor, cuidado y preocupación por su familia. Su valor dentro de este campo aumenta en la medida de su habilidad para producir manjares sanos, económicos, sabrosos y bonitos. El papel servicial de la mujer en el ámbito de la comida es real y simbólico, se convierte en un reflejo de la relación que ocupa dentro de la sociedad y la familia. Los sexos, hoy por hoy, siguen manteniendo una gran desigualdad legal, de género, económico y social. Esto significa que el hogar, la familia, la crianza de los hijos, así como ver por las necesidades del esposo, de la casa y la nutrición, siguen percibiéndose como los espacios naturales en donde se desempeña mejor, y de donde recibe sus satisfacciones más
profundas.
La mujer actual, quien ha crecido con todos estos mensajes, está tratando de expresarse
más ampliamente por medio de su trabajo o carrera y frecuentemente está sujeta a complejos sentimientos de ambivalencia respecto a ella misma, a su cuerpo, a su integración activa al ramo productivo, etc.
Aunado a todo lo anterior y sin importar qué elección haga, la mujer vive un conflicto
interno que constantemente le recuerda que para ser mujer “propia”, una mujer “aceptada”, necesita un hombre para compartir su vida y que para “tener” ese hombre necesita, además de otras características, ser atractiva.
ESTAMOS ALEJADAS DE NUESTROS CUERPOS
Entonces, el cuerpo de la mujer se convierte en su instrumento, en un bien que puede y debe utilizar como una herramienta, en su búsqueda personal de un espacio propio. Aprendemos que el cuerpo no es un lugar muy seguro o bueno para vivir. Rara es la vez que una madre y otras mujeres adultas transmiten a las adolescentes o jóvenes que su cuerpo, sin importar su forma natural, es una fuente de orgullo y belleza. ¿Y cómo podemos hacerlo si nosotras mismas no hemos logrado sentirlo? Lo que sí sabemos es que nuestros cuerpos son poderosos en sentido negativo, pueden “desestabilizar” a los hombres y crear situaciones de conflicto. Por lo mismo, no debe sorprendernos que estos cuerpos nos asusten y que no los veamos como el lugar que habitamos, sino como una parte de nosotras mismas que debemos controlar, vigilar, dirigir, utilizar. Así pues,
de manera automática, nos vemos con un ojo crítico. Nuestro cuerpo siempre puede mejorarse:
piernas, pelo, senos, celulitis, todo puede alterarse. A la luz de esta moldeabilidad, desconfiamos de la identidad orgánica.
Nos ayudará mucho recordar que hasta aquellas mujeres afortunadas que cuentan con la
belleza que la mayoría “envidiamos”, en raras ocasiones están contentas con su aspecto físico. ¡Qué trágico resulta que muchas creamos en el mito de los medios de comunicación, el mito que nos enseña que valemos por como nos vemos! Un paquete puede tener una envoltura muy atractiva, sin embargo, ¿Por cuánto tiempo podemos estar interesadas en la envoltura?
¿TE ENCUENTRAS ADICTA A LA COMIDA?
Necesitas hacer una elección. Lo que está sucediendo dentro de ti resulta más importante que
cualquier situación externa que acontezca a tu alrededor. Procura ser honesta en tus respuestas.
Contesta con un SI o un NO.
1. ¿Has tenido problemas con tu peso por más de cinco años? __
2. ¿Existen antecedentes de obesidad en tu familia? __
3. ¿Existe un historial de depresión o nerviosismo en tu familia? __
4. ¿Existe una historia de alcoholismo en tu familia? __
5. ¿Existe drogadicción en tu familia? __
6. ¿En tu familia se asocia la comida con momentos de bienestar y convivencia? __
7. ¿Te hace sentir bien la comida? __
8. ¿Te deprimes por tu peso? __
9. ¿Comes cuando no tienes hambre? __
10. ¿Te das atracones de comida sin razón aparente? __
11. ¿Te concentras con dificultad y te cuesta trabajo tomar decisiones?__
12. ¿En ocasiones, planeas darte un atracón y esto te causa remordimientos?__
13. ¿Frecuentemente te sientes triste, irritada o preocupada? __
14. ¿En ocasiones sientes que no vales? __
15. ¿Te sientes insegura? __
16. ¿Has tratado de bajar de peso con dietas drásticas? __
17. ¿Te provocas el vómito en ocasiones? __
18. ¿Frecuentemente te sientes nerviosa? __
19. En ocasiones has perdido el interés en las actividades que llevas a cabo. En caso de llevar
una vida sexual, has perdido el interés debido al sobrepeso? __
20. ¿Te sientes cansada crónicamente? __
21. ¿Has intentado suicidarte o has querido morir en alguna ocasión? __
22. ¿Te sientes culpable cuando comes mucho? __
23. ¿Te asustas de repente, sin razón aparente? __
24. ¿Te aíslas de los demás debido a tu sobrepeso? __
25. ¿Sientes que en ocasiones la vida es injusta contigo? __
26. ¿Te cuesta trabajo pedir ayuda? __
27. ¿Sientes que no puedes dejar de comer ciertos alimentos una vez que empiezas a
comerlos?
28. ¿Te horroriza pensar que puedes subir de peso?
29. ¿Has faltado al trabajo o a la escuela por comer demasiado o por tu peso?
30. ¿Sientes que eres responsable por cómo piensan, actúan y sienten los demás? ¿Te haces
cargo del bienestar general de otros? __
Si contestaste SI a diez o más preguntas, entonces es la oportunidad para que: primero,
aceptes tu situación y, segundo, comiences a transformarla. Es el momento de empezar a entender
que el problema no es lo que te comes, sino lo que te está comiendo a ti.
jueves, 11 de febrero de 2010
COMER COMPULSIVAMENTE 1ERA PARTE
Hola celeste. Me atrevo a escribirte por primera vez ya que llevo siguiendo tu blog un buen de tiempo. Me has inspirado a bajar de peso, aun tengo muchos kilos que bajar, pero ya llevo algunos bajados. Al igual que tu tengo mis recaidas...soy Mexicana, pero llevo año y medio radicando en Peru, voy con un nutriologo que me ha funcionado y ojala llegue a cumplir mi meta de llegar a los 60 kilos. Actualmente peso 84 asi que tengo mucho camino por recorrer y es bueno saber que no soy la unica en la lucha.
Me gusta como te expresas y me identifico bastante con los problemas que pasa alguien con obesidad...todos los miedos, todas las frustraciones, pero tambien la lucha constante y eso es algo que nos une a muchos que seguimos tu blog.
La razon de escribirte aparte de felicitarte por tu blog es compartirte algo que mi madre me envio hace algun tiempo puesto que veo que has perdido un poco tu enfoque en la bajada del peso (como expresaste hace poco) a mi me ayudo a darme cuenta de algunas cosas y espero te sirva...sino, pues no importa. Y lo hago ya que tu me has ayudado sin conocerme....asi que no esta de mas enviarte esto que bien puede servirte.
Gracias por compartir tu experiencia y seguirnos impulsando.....ANIMO!
Laberinto hacia la libertad,
Comer compulsivamente,
Cómo romper con la esclavitud.
DEDICO ESTA OBRA A TODAS LAS MUJERES QUE LUCHAN DIARIAMENTE POR SUPERAR ESTA
ENFERMEDAD.
¡Nuestro cuerpo: Es de nosotras y de nadie más, para que lo cuidemos y lo amemos. A pesar de
esta verdad, más de la mitad de mujeres y hombres con quienes he platicado se encuentran
profundamente insatisfechos con sus cuerpos, tratando desesperadamente de transformarlo todo con la “dieta” del momento.
Existen opciones… podemos nutrir nuestros cuerpos con alimentos de calidad, podemosalimentar nuestras mentes con pensamientos positivos, no estamos condenadas a castigarnos condietas que no resuelven nuestra situación. No necesitamos lastimarnos, física y emocionalmente.De nuestra situación podemos culpar a los medios de comunicación. Podemos culpar a nuestras mamás. Sin embargo, no importa a que o a quien culpemos, la realidad es que vivimos obsesionadas con nuestro peso. Necesitamos aprender a tratar nuestros cuerpos con respeto, sin enojo y sin castigo. NO se trata de cambiar únicamente nuestro cuerpo, sino nuestra perspectiva.
Si bien los laberintos parecieran ser confusos, lo cierto es que en cada una de nosotras está
la solución, el “mapa” interior que nos conduce y guía en cada etapa del cambio… así, durante el proceso aprendemos a moldear nuestro cuerpo, de adentro hacia fuera y potenciar la que ya es, descubrimos la forma que nos permite comer con dignidad, con respeto; ¡aprendemos a cuidarnos!.
“ATRAVESAR UN LABERINTO ES LA REPRESENTACION SIMBOLICA DE UNA INICIACION, UN CAMINO HACIA UN PARAJE MEJOR… PUEDE INTERPRETARSE COMO UN APRENDIZAJE QUE LLEVA A DESCUBRIR UN SENDERO DE LIBERACION”
Introducción
Recientemente leí los resultados de una encuesta titulada “Feeling Fat in a Thin Society”, (Sintiéndose gorda en una sociedad delgada). El 75 por ciento de las mujeres que participaron en la encuesta dijeron sentirse gordas. El 9 por ciento manifestó que su peso era un factor determinante en cómo se sentían con ellas mismas. Se les dio a elegir entre varias opciones: bajar de peso, ser felices en una relación, tener éxito profesional, reanudar una vieja amistad perdida, entre otras. Más de la mitad de las mujeres eligieron bajar de peso con la opción que les otorgaría mayor felicidad. Únicamente en la Unión Americana se gastan 33 billones de dólares al año en múltiples estrategias para bajar de peso. Veinte millones de mujeres padecen trastornos de alimentación. El 25 por ciento de los hombres y el 50 por ciento de las mujeres están constantemente a dieta. Nueve de cada diez personas que pierden peso con una dieta, lo recuperan. Aquellas que fracasen este año y no logren adelgazar, no tienen de que preocuparse, pues en este sentido, el año entrante existirán 30,000 nuevas estrategias de donde escoger. Aunque el corolario detrás de estadísticas y encuestas es que: las dietas no funcionan orque la comida y el peso son los síntomas, no los problemas. Más detalladamente podemos observar que para los hombres, la problemática en esencia es la misma, aunque con un matiz cultural que la hace específica. La mayoría están menos concentrados en su peso, pero existen muchos hombres para quienes su sentimiento de auto-estima y el peso corporal están dolorosamente conectados. 
La manera en que comemos es una metáfora de la forma en que vivimos y también es una metáfora de la forma en que amamos. Seguimos conductas que bloquean nuestra posibilidad de encontrar sano placer en la comida y en nuestras relaciones con otros seres humanos. Fantasear en exceso, crear de pequeñas cosas grandes dramas, desear lo prohibido, sentir la necesidad de controlar y manipular, son algunas de ellas. La buena nueva es que podemos romper la esclavitud de actuar con compulsión cuando aprendemos a vivir el presente, a valorarnos en el aquí y ahora, le damos voz a nuestra niña interior, confiamos en nuestra hambre tanto física como emocional y nos enseñamos a nosotras mismas a vivir felices. Este cambio de conducta y actitudes nos permite el acercamiento real con nuestro interior y con otras personas.
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La preocupación por nuestra talla es una distracción conveniente y socialmente aceptada que nos aleja de razones más complejas y profundas que jamás se resolverán con fuerza de voluntad, conteo calórico y ejercicio. Abusamos de la comida aunque no tengamos hambre como un apoyo indispensable para enfrentar el rechazo, la desconfianza, la carencia afectiva, el abuso sexual o el abuso físico, la ira reprimida, el dolor; la utiliza os como una protección para no ser lastimadas nuevamente o ser objeto de algún tipo de discriminación. Además de anestesiar las emociones con comida, nos lastimamos a nosotras mismas por que en el fondo no sabemos que nos merecemos algo mejor. Muchas de nosotras nos convertimos en adultos infelices, no tanto porque hemos pasado por situaciones traumáticas, sino porque las hemos reprimido. Así pues, el significado de liberarse de la obsesión por la comida va más allá de obtener un cuerpo delgado o unas tallas menos en nuestro guardarropa. Implica soltarla, dejar de manejarla para protegernos del dolor, porque con esta forma de “protección”, lo que hacemos es alejarnos de la vida.
Cuando permitimos que el dolor se vuelva visible, le podemos dar un nombre y al hacerlo, nos podemos liberar de él. Quienes somos comedoras compulsivas creemos con pasión que si estuviéramos delgadas, nuestras vidas serían muy diferentes. Hasta aquellas personas que han adelgazado seis o siete veces en su vida siguen creyendo que si tuvieran únicamente otra oportunidad, serían felices al fin. No es así. Estar esbeltas ayuda a que nos sintamos más ligeras y atractivas a un nivel cotidiano y de acuerdo a los parámetros marcados por la sociedad, mas la delgadez no cura el sufrimiento y la angustia que hemos tratado de enmascarar con los alimentos, las dietas y la búsqueda de fórmulas mágicas.
En la carrera de comer compulsivamente siempre lo hacemos como en el primer día que distorsionamos nuestros sentimientos; como el primer día que nos “tragamos” lo que nos estaba ocurriendo y nos culpamos por ello, como el primer día en el que nos sentimos fuera de control y creímos que no podíamos obtener lo que realmente necesitábamos. No llegaremos a sanar esas heridas si permitimos que nuestra atención se centre en la punta del iceberg, la verdad está en nuestro cuestionamiento interno:¿Qué es aquello que me despierta más miedo?
¿Por qué no me he permitido sentir y expresar esas emociones?
¿Quién estuvo para apoyar y dar crédito a mi realidad personal?
¿Quién se responsabilizó por el bienestar emocional de mi familia?
¿Qué sucedía cuando me equivocaba?
Estas son sólo algunas preguntas que iremos contestando durante nuestro paso por este laberinto y lo más probable es que iremos reconociendo vacíos y dolores, mismos que ninguna
tienda repleta de nuestros alimentos favoritos podría llenar. Gran parte de nosotras no llegamos a contestarnos estas preguntas porque hacerlo nos pondría nuevamente en contacto directo con nuestro dolor y son precisamente esas vivencias las que nos llevaron a comer para tratar de alejarlas de nuestra conciencia. ¿Por qué abrir heridas ahora? Llevamos mucho tiempo creyendo que no nos entienden, creemos que nuestros problemas son diferentes de los demás. Hemos perdido la esperanza.
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Como mujeres adultas todavía queremos eso que no recibimos de niñas. Y, muchas veces, lo queremos en la misma forma en que no lo recibimos: anhelamos que alguien nos ame y nos cuide incondicionalmente, deseamos que alguien se haga responsable de nosotras. Las personas adictas a la comida pasan su vida esperando. Decimos que estamos esperando a estar delgadas. La realidad es que estamos esperando a que se calme nuestra añoranza. Estamos esperando a sentirnos completas. La pequeña niña asustada, sigue asustada y sigue esperando lo que nunca recibió. En nuestra incapacidad para escuchar a la niña que vive en nosotras, la misma incapacidad que tuvieron nuestros padres, confundimos la añoranza de sentirnos queridas y aceptadas por la añoranza de estar esbeltas.Al no tomar en cuenta lo antes mencionado caemos en un profundo error que altera nuestras vidas. Los sentimientos de abandono, incomprensión y otros de igual importancia de acuerdo a nuestra historia personal no desaparecen por el hecho de que hoy ya no somos niñas o porque parecen irrelevantes a nuestro momento actual. Como sombras que se evapora, cuando las procesamos, todas estas emociones se liberan si estamos dispuestas a escribir y a hablar de ellas, así, la obsesión irá cediendo y dejaremos de sentir esa hambre irracional.
Los cambios no se darán de la noche a la mañana y no necesariamente serán radicales, lo más importante es que empezaremos a hablarnos con la verdad y después decidiremos cómo vivir de acuerdo a esta verdad. Romper la compulsión de la comida es un proceso; bien podemos decir que es lento, pero cambiará estructuras profundas. Dejaremos de ser víctimas, podremos hacer elecciones y tomaremos responsabilidades por nosotras mismas. Lo que pide este proceso de nosotras es que ya no esperemos la dieta mágica ni a la persona que “de todo nos rescatará”. Liberarnos de la compulsión por comer nos encaminará en un sendero que se contrapone a todo lo que apoya nuestra cultura y sociedad, misma que insiste en que definamos nuestro valor personal con patrones establecidos, ajenos a nuestra verdad individual –cómo nos vemos, cuánto pesamos, cuál es nuestra posición social, etc., son los parámetros a los que hemos tratado desesperadamente de alinearnos.Un fabricante de vestidos que dijo en una ocasión: “Lo que vendemos es amor, no vestidos. Si podemos convencer a las clientas que nuestra mercancía va a conseguirles amor, estamos logrando el objetivo”. La gordura representa una industria multimillonaria en dólares. Los centros de dieta y los programas de reducción se están enriqueciendo mientras más nos convencen de que no sólo necesitamos estar delgadas, sino delgadísimas. Sí, tienes razón al pensar que por todo lo dicho hasta aquí resulta difícil romper la compulsión. Es cierto porque nos asusta cambiar, aunque este cambio nos devuelva nuestro poder personal.
Para liberarnos de la compulsión aprenderemos a creer que nuestro cuerpo es bueno, nuestra intuición acertada, que tenemos opciones y que podemos descubrir nuestra propia fortaleza. Para atravesar el laberinto y contar con la perspectiva necesaria requerirás de valentía ycompromiso. El ritmo y la cadencia para completar los ejercicios y poner en práctica lo aprendido, sólo podrás marcarlo tú. En esta maravillosa aventura no tienes porqué sentirte sola, miles de mujeres o quizá millones nos estamos dando la oportunidad de amarnos con unacalidad de amor que ningún chocolate, pastel o alimento favorito puede regalarnos.
Cuando sanamos, abrimos nuestros corazones, en el proceso las heridas cierran y se abren espacios en nosotras que permiten que entre el amor…
¡BIENVENIDA!
martes, 26 de enero de 2010
Todo consejo es bienvenido! Apoyemos Araceli
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Somos de Monterrey Aida!
Hola mi nombre es Aida y soi de monterrey nuevo leon
sinceramente eh estado buscando un grupo de apoio q
me aiude a liberarme de ese problema tan grande q
es la obesidad en toda mi vida eh batallado con esoo
y no es mui larga q digamos jjaja tengo 17 años si toi peque
pero ehh pasado x tantas cosas x la cual a muxos nos ahn
sometido q piensoo q son muxos mas :S mi niñes fue una burla
con desirte q ioraba para q mi mama no me ievara a la escuela
x q tenia miedoo de los demas niños q se burlaban de mi
y eso siguio asta terminar la primaria cuando entre a la secundaria
con el cambio y todoo tenia un autoestima super bajo y iegue a
tener principios de anorexia total cuandoo desidii comer fue un total
desastre no me entraba la comidaa y ia cuando x fin pudee
zazzz q se me reactiva la tiroidess y me da hipotiroidismo
siii de porsi era una persona con sobre pesoo imaginaatee
aunmentee 20 kiloss en menos de un mes y con tan solo 12 o 13 años
y con esoo las burlas regresaron durantee la secundaria
y asi siguio asta q sali, afortunadamente en la prepa encontre
muxos amigos y conosii muxaa gentee y nuncaa oii una burla sobre mi
en la preparatoria, no se si fue mejor o peor x q me deje caer y con
esoo de q anduve con mi novio al termino del primer semestre ia te imaginaras
q vamos a comer estoo y estoo y lo otroo jaja total subii muxoo mas desde q ando con el
y ia son 2 años imaginate cuanto no ehh subidoo uffff
total ehh desididoo q ia no kiero ser asii, tengoo muxa
vida x delante, sii dios kiere, y no pienso deperdisiarla asiii....
mii problemaa es el mismoo q muxoos, alomejor y noo comoo todoo el diaaa
peroo cuandoo comoooo ufff si q comooo!!! y ia no kieroo.
kiero ievar una alimentacion bienn y no entre comidas
kieroo bajar de peso para poder ser mas agil x q siii sii agoo ejercicioo
estudioo teatroo musical y para eso ievo danzaa q creeme no es nada
facil peroo sinceramentee las piernas me pesan demasiadoo q x mas esfuerxo
q agaa simplementee no me dan para mas, y iaa no kieroo q esoo sucedaa
necesitoo aiuda y creo q con amigos es mas facil, io se q cuento con mi novioo
peroo pues sinceramentee el estaa mui flaco para saber de q estoi ablandoo
asii q io me unoo al club y ojala y podamos estar en contactooo
paraa ver los procesos jajaa io empexe aier y asta oii voi bienn
solo esperoo no caer en la tentacion con eso q la carne es debil y el diablo es puercoo !!!
puess nooo!!! jaja la mente es mas fuerte q cualquier cosaa
y pss pa aia vamoss.
Saludos y espero seguir en contacto.
Atte Aida
Entre todos podemos apoyar, dar consejos, y brindarnos ayuda
Hola Celeste!
Me llamo Paola tengo 24 años, soy Diseñadora Industrial, soy de mex. , creo que deberia ser la mejor etpa de mi vida pero no la verdad me siento desilusionada, triste, frustada... ya te imaginaras y si te lo preguntas ......................... si estoy pasada de peso mido como 1.65 y ps la vdd yo creo que peso mas de 100. leyendote me doy cuenta que la gente puede bajar pero yo no tengo una motivacion como tu.... tu tienes a tu amor que te apoya .... pero yoo?? mmm tengo grandes amigos, familia pero yo se que ellos me quieren como soy... Como tomas esa decision?? Como digoooo !! HOy empezare a bajar??? mmmm... cual es el gran secreto para bajaar de pesoo?? Como se comienza!!??? ..
Quiero una nueva actitud! quiero un cambio radical... quiero estar bn y sana! Tmb quiero ser una ex-gorda!!!!
Quiero dejar de llorar cuando veo lo que hago conmigoo, quiero tener una sonrisaaa pero sintiendole y dejar de usar una mascara de felicidad....
Cuidateee y ps espero tu respuesta....
Gracias
lunes, 23 de noviembre de 2009
de coahuila
Tengo el apoyo de mi novio, me dice que el me apoya en todo y que me ama y que claro necesito adelgazar por salud porque en mi familia hay tendencia a problemas cardiacos, apenas cumplire 25 años y me harta ser la gordita simpatica, hablas de la ropa y parece que describias las sensaciones que he sentido practicamente desde la secundaria Odiaba no poder vestirme como mis amigas "normales" en la preparatoria no tuve novio hasta la universidad y tuve muchas depresiones, aunque adelgace un poco en esas fechas empece a subir subir y subir y ademas de todo soy alta (1.70) peso mas de 105 kilos de eso estoy super segura no he ido a pesarme en muchos años por miedo a ver mi realidad Encontré tu blog por youtube en estas fechas que he decidido un cambio total de salud, me paso en un viaje con mi novio ( creo que entenderas la sensación frustrante) fuimos a Cuetzalan Puebla en octubre a las fiestas de la ciudad las calles son empinadisisisimas y no eran ni 600 metros a lo mucho pero me tuve k detener como 4 veces a tomar aire, simplemente no podia, mi cuerpo no daba para mas cual vil carcacha oxidada me quedaba varada, y sudaba a mares, la respiracion agitada y la sensacion de que todos los que pasan a tu lado te compadecen y piensan que dicen "pobre gordita" todo esto hizo mella en mi y hace poco me encontraba en una tienda usaba mis super chales de esos para "disimular" y escucho una voz de una mujer a mis espaldas: disculpe señora !! cuando volteo ella me ve al rostro y em dice: hay disculpe pense que era una señora (mi rostro se nota de menos edad que tengo) mi cuerpo voluminoso es el que tiene muchas mujeres mayores y eso es tan tan frustrante Estoy decidida a cambiar ya no quiero estar enferma, no quiero morirme de diabetes o problemas cardiacos, quiero por primera vez subir una escalera sin agotarme, quiero mejorar mi calidad de vida (suena trilladisimo pero asi es)